martes, 13 de enero de 2026

La saga de Las Camisonas, bailaoras malagueñas

Al amigo Paco Roji Doña
 
Hace tiempo que tuvimos el afán y determinación de ampliar los conocimientos acerca de la trayectoria vital de cierta flamenca vinculada y casi siempre citada en el contexto antiguo del baile. Se trata de Teresa La Camisona, artista destacada en los escenarios de los más conocidos cafés cantantes de su tiempo, de la que, a pesar de la frecuencia en que es citada, poco o casi nada se sabe de ella por lo que en esta entrada intentaremos acercarnos a su figura.

Bailaoras flamencas”.
(Dibujo del diario “El Liberal” de Sevilla, abril 1901).
 
No obstante las pesquisas encontradas y referidas a su persona han consignado al menos a otras dos hermanas que debieron ser relevantes en diferentes disciplinas flamencas más allá del baile. El descubrimiento de estas singulares mujeres nos ha permitido esbozar una propuesta que las recupere para la historia de este arte, susceptible de ser complementada con nuevos trabajos que sobre ellas en un futuro se planteen.
 
 
Las hermanas Lola y Teresa. Madrid y Galicia.
 
En las postrimerías del año 1880 se tiene constancia de una cantaora y bailaora anunciada como Dolores Aguilera que integraba un elenco capitaneado por Juan Breva en Madrid; conjunto flamenco que ilustraba una conocida obra costumbrista del dramaturgo de Alcalá de Guadaira, José María Gutiérrez de Alba (1822-1897), la cual se presentó en la escena del gran coliseo del Paseo de Recoletos la primera semana del mes de noviembre, según anunciaron los diarios locales “La Época” y “La Iberia”:
 
Ecos Teatrales.- (...).
Mañana domingo 7 del corriente, á las cuatro y media de la tarde, tendrá lugar en el teatro y circo del Príncipe Alfonso una función extraordinaria, poniéndose en escena el drama de costumbres andaluzas, titulado ‘Diego Corrientes ó el bandido generoso’.
Las rondeñas, corraleras y saetas serán cantadas por el célebre Juan Breva; dándose fin al espectáculo con cantos flamencos por la Dolores Aguilera y Josefina Fernández (la de Jerez), acompañadas por el tocador de guitarra conocido por Bautista.
Se cantarán peteneras por ambas señoras y el referido Juan Breva.”.[1]
 
Teatro Príncipe Alfonso de Madrid, en 1892.
 
Los Espectáculos.- (.../...).
Hoy, á las cuatro y media de la tarde, se pondrá en escena en el circo del Príncipe Alfonso el drama de costumbres andaluzas titulado ‘Diego Corrientes ó el bandido generoso’. Las rondeñas, corraleras y saetas del drama serán cantadas por el célebre Juan Breva, dando fin al espectáculo con cantes flamencos por las Sras. Dolores Aguilera y Josefina Fernández (la de Jerez), acompañadas a la guitarra por el gran tocador conocido por ‘Bautista’. Se cantaran peteneras por ambas señoras y Juan Breva.”.[2]
 
De estas noticias tenemos, adelantamos que esta Lola Aguilera sea con toda probabilidad una hermana mayor de Teresa. También decir que Josefa Fernández sea con mucha probabilidad una cantaora y bailaora apodada La Rana.
 
Las primeras noticias referidas propiamente a Teresa Aguilera ʻLa Camisonaʼ remiten curiosamente a una serie de actuaciones en tierras gallegas y asocian a la jovencísima artista no sólo al baile sino también al cante. Es posible advertir que estas sesiones fueran varias y espaciadas durante un periodo de tiempo que principia en el otoño de 1885 y alcanza los inicios de 1886. No fue aquélla la única ocasión que en la localidad portuaria comparecieron, según deja entrever el anuncio inserto en el local “Diario de Avisos de La Coruña” el cual data del 23 de octubre, pues remite a recitales anteriores:
 
Locales.- (.../...).
Las ‘cantaoras’ María y Teresa que durante la última temporada se exhibieron en el café de ‘Cádiz al puerto’ –hoy de ‘Mazzantini’- volverán á cantar en este establecimiento acompañadas del aplaudido guitarrista Pucheta.”.[3]
 
Así, Teresa se consigna como cantaora junto a otra flamenca de tierras malagueñas, María de Vélez. Se dio la circunstancia de que dicho inmueble coruñés, cuyo dueño y contratante era el apoderado de toreros alavés Tomás Mazzantini Eguía (1862-1919), actuaba esos mismos días con otro terceto flamenco que oficiaba en el antiguo Café Universal de El Ferrol reconvertido en cervecería. Aquel estaba formado por el cantaor Paco El Sevillano, la bailadora y cantaora granadina Concha La Carbonera y un tocador anunciado como El Pollo de Madrid.
 
Hacia mediados de diciembre de 1885 llegó a dicha cervecería ferrolana el elenco de Teresa Aguilera para sustituir a los artistas mencionados. Al grupo se había incorporado una nueva cantaora según se desprende del anuncio del periódico local “El Correo Gallego”:
 
En página 2 del n.º 2.139 de “El Correo Gallego. Diario de la mañana” de El Ferrol;
Sábado 12 de diciembre de 1885.
 
En el citado establecimiento actuaron hasta la segunda semana de enero de 1886:
 
En página 4 de los ns.º 2.139 al 2.163 de “El Correo Gallego. Diario de la mañana” de El Ferrol; 
ediciones del sábado 12 de diciembre de 1885 al viernes 15 de enero de 1886.
 
Es posible que sus comparecencias se prorrogaran hasta finales de ese mes, según la reseña que expone el citado diario en su edición del viernes 15:
 
Continúan las sesiones de canto flamenco en la cervecería y café del popular Domingo García, con las cantadoras y bailadoras María de Belén (sic) y Teresa la Camisona, acompañadas por el profesor de guitarra José Valdeolivas, “Pucheta”.”.[4]
 
 
Teresa La Camisona en Sevilla
 
Es lógico entender que la bailaora regresase a su Málaga natal, donde tendría cabida en alguno de los muchos cafés cantantes que funcionaban al final de los años ochenta del siglo XIX, para terminar ofreciendo su arte en la ciudad de Sevilla donde perfeccionará su estilo. De esa época el cantaor Rafael Pareja, en su libro “Recuerdos y confesiones”, destaca a “La Camisona” y la hace discípula de “El Raspaó de Cádiz”. También en el “Capítulo V” de dichas memorias, y en el apartado de anécdotas titulado “El viejo y el nuevo “Burrero”.-”, la vincula a aquel establecimiento en un rango de tiempo que podemos situar entre 1888 y 1892, cuando el famoso y antiguo Café de la Escalerilla, propiedad de un tal Manuel el Ecijano, funcionó paralelamente a la nueva sucursal del empresario Manuel Ojeda Rodríguez, sita en el n.º 11 de la calle de Las Sierpes:
También actuaron Dolores “La Roque”, de Jerez, “La Rana”, “La Jeroma” (...), Lola y Rosario (hijas del “Viejo de la Isla”) y “La Camisona” (madre del buen tocaor actual Paco Aguilera), que era, por cierto, una gran bailaora”.
 
Otros artistas que nombra y con los que por aquel periodo pudo coincidir y compartir aquel escenario fueron Fosforito, La Trini y el bailaor El Churri de Cádiz.[5] En el recuerdo del cantaor Antonio Pozo ʻEl Mochueloʼ, otro testigo de aquellos tiempos, sale a relucir el nombre de la bailaora en el transcurso de una charla con el escritor y dramaturgo jerezano Fernando de La Milla (1895-1961), en 1927:
 
-¿Quié usté unos nombres de bailaoras largas?
-Venga de ahí.
-Macarrona, la Camisona, Rosario la Honrá, la Mejorana, la Gabriela –¡la seña Gabriela, sí, señó, mare der Gayo!-; la Viuda, la Malvío, la Jeroma, la Rubia de Jeré, la Coquinera y la Malena. (...).”.[6]
 
De ese tiempo hay que hacer constar que en el contexto de las actuaciones de la malagueña en la capital hispalense, versada en su misma disciplina y con idéntico nombre artístico, se hizo valer otra flamenca de Granada en las tablas de aquellos renombrados cafés cantantes, en el decir de Daniel Pineda Novo, si bien es posible que aluda a La Carbonera:
 
...Y a la metrópoli andaluza van llegando, poco después, artistas de otras ciudades, especialmente, de Málaga y Cádiz, para trabajar en sus cafés famosos, como la granadina Concha La Camisona (sic), que triunfó en El Burrero, instalado, entonces, en la antigua calle de Tarifa, y después, en el número 11 de la universal calle de las Sierpes, con puertas traseras a las calles del Azofaifo y de la Pasión... (...).
Pero, indiscutiblemente, el café cantante más prestigioso de Sevilla y el más genuinamente flamenco fue el de Silverio Franconetti, inmortalizado por el pintor Sargento. Estaba establecido en la antigua y céntrica calle del Rosario, número 4 (hoy, de Tetuán), y en él actuaron las primeras figuras del género, según Antonio Machado y Álvarez, cliente habitual y primer biógrafo del genial siguiriyero... (...).
Por su tablao desfilaron Juan Sánchez El Estampío, clásico bailaor, de la escuela antigua, que cultivó todos los estilos flamencos; Teresa La Camisona, de Málaga, con un aire especial en la colocación de los brazos; La Macarrona, en sus comienzos o Don Antonio Chacón... ¡Toda la Historia del Flamenco...! (...).”.[7]
 
Cuadro flamenco del nuevo Café del Burrero de Sevilla en una instantánea fechada el 15 de marzo de 1895. Entre las féminas de izquierda a derecha –según identifica Rafael Esteve y quien esto suscribe-, se apuntan los nombres de Juana Valencia Rodríguez ʻLa Sorditaʼ, Rosario Ortega Fernández ʻLa Rubiaʼ, las hermanas Juana y Fernanda Antúnez Fernández (esta última sentada en el suelo) y María Luisa la del Portugués. Tras la niña pequeña aparecen la gaditana Lola La Melliza (sentada en el suelo, sin vinculación con la sobrina de La Honrá), detrás de ella Mercedes López Alonso ʻLa Chata de Madridʼ, Antonia Torres Díaz ʻLa Gambaʼ, a su lado posiblemente la rondeña Francisca Aguilera Domínguez ʻPaca Aguileraʼ y la jerezana Dolores Sánchez ʻLa Roqueʼ.
(Archivo Emilio Beauchy Cano).
 
La ubicación de la artista a este periodo de actuaciones sevillanas se refrenda en lo expuesto por F. de Sorel en un artículo de finales de mayo de 1930, cuya cita evoca al menos dos hermanas así apodadas:
 
...Sevilla sin su “Burrero” y sin Novedades, donde triunfaron aquellas magas del baile flamenco que se llamaban “la Honrá”, “las Mellizas”, “las Camisonas”, “la Sorda” y tantas otras más, ha perdido gran parte de su gracia. (...).”.[8]
 
Las siguientes comparecencias de la bailaora como profesional es posible situarlas en Madrid hacia 1892 ó 1893. Por esos años trabajó La Camisona junto a otras relevantes figuras en la primera sucursal del Café de La Marina, situada en la calle Hortaleza n.º 14 y 16, esquina a calle la Reina n.º 1, cuando era su dueño don Manuel Ortega. Así lo indica el escritor y periodista madrileño Miguel Pérez Ferrero (1905-1978) en su biografía sobre los hermanos Manuel y Antonio Machado, quienes por entonces frecuentaban aquel local:
 
También han empezado a ir a los cafés flamencos, entre los que siempre se puede elegir. Allí van ʻen serioʼ, enamorados del cante y del baile, que merecen honores de gran arte popular. Mas su café preferido es el de La Marina, en la calle de la Reina. No se cansan de ensalzar su ʻcuadro flamencoʼ, que actúa y que está formado por la célebre Matilde Prada, ʻbailaoraʼ de lo fino; el cantaor Revuelta, las Coquineras, Medina, ʻLa Camisonaʼ, ʻla Macarronaʼ... A veces cambian y acuden al Café del Pez y al Naranjero, en el que buscan asimismo, el tipismo del lugar, pues se halla en la plaza de la Cebada.”.[9]
 
Madrid. Calle Hortaleza en el tramo donde se ubicó
la primera sucursal del Café de La Marina.
 
La actividad de este café cantante duró hasta 1896, año en que cerró definitivamente sus puertas. En este sentido es posible que La Camisona volviese de nuevo a trabajar en el citado establecimiento en fechas próximas a su cierre, pudiendo compartir aquel escenario con artistas como la cantaora Filomena Caballero y el maestro Alfredo Medina que en el baile hacía pareja con Matilde Prada.
 
 
La enigmática identidad de Teresa La Camisona
 
Es curioso observar que existe cierta contradicción en el nombre de esta bailaora, quien siempre aparece anunciada como “Teresa La Camisona”. Sin embargo en los pocos documentos manejados referidos a su hijo, el guitarrista Francisco de Paula Aguilera Fernández –quien heredó sus apellidos al figurar aquélla como madre soltera-, se constata claramente el de Mercedes como su verdadero nombre.
 
Estos datos se contemplan en el Padrón de Habitantes de Madrid correspondiente a diciembre de 1915. En la hoja censal aparece domiciliada Mercedes Aguilera Fernández, nacida en Málaga, el 1 de noviembre de 1870, como cabeza familiar en el piso 2.º puerta dcha. de la casa n.º 31-33 de la calle Oliva, perteneciente distrito del Hospital y barrio de Lavapiés.
 
Padrón de Habitantes de Madrid, diciembre de 1915.
Calle de Oliva números 31 y 33.
 
Además de su hijo vive con ella una hermana mayor, Dolores, nacida el 26 de octubre de 1865, de quien quedan arriba citadas sus comparecencias como bailaora y cantaora en la misma Villa y Corte en el año 1880. También aparece una mujer leonesa, Adela de La Mata, que es la encargada de firmar “A ruego” de la cabeza familiar; esto es, por no saber hacerlo la propia Mercedes. Como se expone llevaban viviendo 6 años de forma más o menos permanente en la capital, lo que remite a que habían fijado allí su residencia desde 1909.
 
Esta caprichosa variación en el nombre de pila de la bailaora con el que normalmente se la aludía, ha fomentado una suerte de despropósito en su identificación. No obstante hemos tenido acceso a un documento judicial que quizá pueda en parte esclarecer esta circunstancia. Se trata de un requerimiento que, a inicios de julio de 1893, apremia a una mujer, identificada a priori con nuestra la bailaora, en aras prestar declaración ante el juzgado del distrito de La Alameda, en Málaga, por un presunto robo: 
En página 645 del n.º 232 de la “Gaceta de Madrid”;
Domingo 20 de agosto de 1893.
 
Así pues, se alude claramente “...á María de las Mercedes Aguilera Fernández, conocida por Teresa, de esta vecindad y naturaleza, hija de Juan y de Ana”; lo que explicaría este trueque de nombres alusivo a cómo era en su tiempo conocida. El documento, que hace una pormenorizada descripción de la mujer encausada, cita sus progenitores, dato que junto al resto de los aquí aportados nos instó a la búsqueda de su partida de nacimiento o bautismo la cual resultó del todo infructuosa.
 
No obstante, sí pudimos encontrar las de al menos cinco de sus hermanos mayores, hijos legítimos de Juan Aguilera, de profesión “herrero” o “jornalero”, y Ana Fernández; siendo sus abuelos paternos: Juan Aguilera y Teresa Escalona (posiblemente emparentada con la familia de La Juanaca), y los maternos: Félix Fernández e Isabel Soto (de forma análoga quizá enlazada con el clan del Cojo de Málaga), todos malagueños y de filiación gitana salvo en lo que incumbe al abuelo paterno que al parecer no lo era.
 
Málaga. Imagen retrospectiva del cauce del río Guadalmedina donde se instalaba un mercadillo al lado del antiguo puente de madera. En el margen izquierdo se observa la torre de la iglesia de San Pablo donde con toda seguridad se bautizó Teresa La Camisona al igual que sus hermanos mayores.
(Fotografía de Juan Barrera, extraída del libro “Málaga artística e industrial, 1909”.
Editado por Emilio Canet y Juan Barrera. Barcelona).
 
Casi todos los vástagos de este matrimonio nacieron en el barrio de La Trinidad de Málaga, concretamente en la desaparecida calle Rivera de Guadalmedina, siendo bautizados a los pocos días en la cercana parroquia de San Pablo. Sus nombres fueron: Antonio-María, nacido el miércoles 16 de enero de 1856; María, el miércoles 7 de octubre de 1857; Juan, el martes 8 de noviembre de 1859; otra hermana llamada igualmente María que, aunque nacida en 1861, falleció a los cuatro años de edad un martes 31 de octubre de 1865, y Francisco, que vio su primera luz el miércoles 7 de febrero de 1866 aunque, contrariamente al resto, lo hizo en la calle de la Almona n.º 9, vía coincidente con la que se cita en el documento aportado, lo que afianza en cierto modo estos datos familiares.
 
Es de suponer que el resto de hermanos, menores a los citados, entre los que se encuentran Dolores, que como queda dicho vino al mundo el jueves 26 de octubre de 1865, y la propia Mercedes, que lo hizo el martes 1 de noviembre de 1870, nacieran en esta calle, que en 1887 cambió su nombre por el de Benito Jerónimo Feijoo, aunque se seguía conociendo como de La Almona.
 
Calle de Feijoo de Málaga, antiguamente de La Almona, hacia 1930.
En esta calle con toda probabilidad nació Teresa La Camisona.
 
Podemos colegir de estos datos que el fingido nombre de Teresa se impusiera de modo natural a Mercedes, vinculándola en el contexto vecinal a su familia pues tal se asociaba a su abuela paterna que así se llamaba. Así pues María de las Mercedes Aguilera Fernández es, con toda probabilidad “Teresa La Camisona”.
 
Con respecto a su profesión de “lavandera” citada en el documento, es posible que la ejerciera, en tanto en cuanto que la misma calle donde supuestamente vino al mundo tiene la significación de “Jabonería”, por lo que no es descabellado pensar que en su familia se hicieran, trabajos remunerados a nivel vecinal de limpieza de ropa en algunos lavaderos comunitarios como el que existió en la cercana calle de La Jara que conecta con la de La Almona por la del Tiro. Quizá de este trabajo de lavar camisas y camisones devenga el nombre que ostentó como bailaora.
 
A pesar de estas coincidencias persiste no obstante una duda puesto que, según la requisitoria judicial, Mercedes tendría a la sazón 32 años de edad lo que remitiría su nacimiento a 1861 nueve años antes del consignado en el padrón madrileño. Es curioso observar que tal fecha correspondería al del alumbramiento de la malograda hermana, de nombre María y que murió párvula, con lo que dicho desfase no tendría otro objeto y afán por parte de los gitanos que despistar a las autoridades en aras de imposibilitar en todo modo la identificación de la acusada.
 
 
En Madrid
 
Siguiendo el orden cronológico de hechos noticiados alusivos a la flamenca observamos que al año siguiente, diez meses y medio después de la citada interpelación, sin saberse el alcance o resultado de sus cuitas con la justicia, la bailaora estaba en pleno ejercicio de su arte. Así, los días 24 y 25 de abril de 1894, comparece en el Liceo Ríus de la calle Atocha de Madrid. Fue en estas sesiones en las que por primera vez se dio a conocer el gran cantaor don Antonio Chacón ante el público madrileño. Por demás organizó dichos recitales que tuvieron el aliciente de contar con la participación de la gran cantaora jerezana Mercedes Fernández Vargas (1840-1912), según anunciaron los diarios locales “El Resumen” y “El Imparcial”, respectivamente:
 
Cante flamenco.
Los aficionados al género van á tener ocasión de disfrutar de una verdadera fiesta de las que caen pocas en libra.
Se encuentra en Madrid el famoso cantaor Antonio Chacón, no oído nunca en público en Madrid, y ha organizado en el Liceo Rius dos conciertos que han de resultar notabilísimos.
Se verificarán esta noche y mañana; habrá cante y baile por todo lo hondo y por todo lo alto; las funciones serán dirigidas por el propio Antonio Chacón y en ellas tomará parte otra cantaora famosa también, Mercedes «La Cerneta,» á quien tampoco han oído los aficionados de Madrid hace muchísimo tiempo.
A las dos artistas nombradas hay que agregar los tocadores Barberá y el «Dientes»; los cantaores Berea y el «Malagueño», y las bailadoras Salud Rodríguez, «Las Macarronas», «Las Borriqueras» y «La Camisona.»
No hay más allá.
Toda la ʻcrémeʼ del flamenquismo reunida en las dos sesiones, de las cuales han de guardar seguramente memoria cuantos asistan á estas dos grandes fiestas.
Las funciones darán comienzo á las nueve de la noche.”.[10]
 
Mercedes Fernández Vargas ʻLa Sernetaʼ,
considerada como una de las mejores soleaeras de la historia.
 
Sección de Espectáculos.- (...).
Esta noche y en la de mañana se verificarán en el Liceo Rius dos grandes funciones de ‘cante’ y baile andaluz, organizadas y dirigidas por el célebre cantador Antonio Chacón, que se encuentra de paso en esta corte.
Figuran en el programa para las dos noches la famosa Mercedes Fernández (‘La Cerneta’), que aún conserva –como dicen los aficionados- «la llave del cante;» los tocadores Barberán y el ‘Dientes’; los cantadores ‘Berea’ y el ‘Malagueño’, y las bailadoras Salud Rodríguez, ‘Las Macarronas’, ‘Las Borriqueras’ y ‘La Camisona’.
Un ‘tablao’ de ‘buten’.
La función dará principio á las nueve de al noche.”.[11]
 
Así pues además de los nombrados participaron los cantaores: José Barea ʻEl Bereaʼ y Francisco Rodríguez ‘Paco El Malagueño; el tocaor Manuel Merino ‘El Diente’, y junto a Teresa se ocuparon del baile las jerezanas Juana y María ʻLas Macarronasʼ, y las sevillanas Salud Rodríguez Álvarez ‘La Hija del Ciego’ y las hermanas Antonia, Dolores e Isabel Fernández ʻLas Borriquerasʼ.
 
A los tres meses de estas actuaciones volvemos a tener noticia de “Las Camisonas” contratadas por vez primera para trabajar en un café cantante de la capital vasca. Sin embargo vemos con sorpresa que junto a Dolores, de la que ya teníamos constancia, se nombra a Rosario Aguilera. Es posible pensar que se trate de un error en la transcripción del anuncio inserto en el periódico local “El Noticiero Bilbaíno” del domingo 29 de julio de 1894, sin menoscabo en que pudiera aludir a otra hermana distinta: 
Café La Alegría, antes Antonio, calle de San Francisco, número 4, al lado de las escuelas.
El dueño de este café ha contratado, para dar conciertos diariamente de ocho y media á doce y media de la noche, á las afamadas cantadoras y bailadoras Dolores y Rosario Aguilera, (a) Las Camisonas, las cuales han venido por primara vez á esta villa.
Las Camisonas trabajarán en unión de los demás artistas que tiene contratados el dueño del café. Todos los géneros que se expenden en este establecimiento son de clase tan superior como los que sirven los mejores cafés de nata villa, y para lo cual el dueño del mismo invita al público a que los pruebe, á fin de que se convenza por sí mismo de su calidad.
Se suplica á los asistentes á este café guarden el mejor orden y compostura.  p”.[12]

Bilbao hacia 1940. Calle de San Francisco, en el primer tramo de la acera de la izquierda,
se ubicó el Café de La Alegría.
 
Tendrá que pasar casi un lustro para que volvamos a tener noticias asociadas a estas bailaoras. La que ahora se recoge hace referencia nuevamente a Dolores, si bien en relación a un robo que sufrió en Cartagena coincidiendo con los días en que posiblemente la artista actuase en algún café cantante de la ciudad. El suceso lo recogió el “Diario de Murcia” del sábado 18 de febrero de 1899:

Cartagena.- (...).
-ʻUn roboʼ.- En la madrugada de ayer fué descubierto un robo en el cuarto núm. 30 de la posada de la Rosa, donde habita Dolores Aguilera Fernández.
Los autores del delito, después de forzar la puerta de la habitación y abrir dos cofres, revolvieron todas las ropas y se llevaron treinta pesetas en metálico y varias prendas.”.[13]
 
La denuncia de la bailaora hizo que las autoridades incoaran los trámites para detener al autor del delito. Siete meses después se recoge el siguiente requerimiento en del “Boletín Oficial de la Provincia de Murcia” circunscrito a la toma de declaración de algunos elementos inmersos en el proceso:

En página 4 del n.º 88 del “Boletín Oficial de la Provincia de Murcia”;
Jueves 12 de octubre de 1899.
 
En la misma publicación dos días después el magistrado instaba a la detención del ladrón en otro bando por el que hacía saber:
 
Que en este Juzgado y por la actuación del que refrenda se instruye sumario por el delito de robo á Dolores Aguilera Fernández, contra José Castro Pérez, entendido por Manolo, cuyas demás circunstancias y actual paradero se ignoran, en cuya causa he acordado expedir la presente requisitoria por la que en nombre de S. M. el Rey D. Alfonso XIII (q. D. g.), ruego y encargo á las expresadas Autoridades y agentes, se proceda á la busca y captura del referido sujeto poniéndolo en su caso con las seguridades convenientes, á disposición de este Juzgado en las cárceles de esta ciudad.
Y para que se persona en el mismo á fin de recibirle declaración en dicha causa, se le concede el término de diez días, contados desde la inserción de la presente en el ʻBoletín oficialʼ de la provincia de Murcia y «Gaceta de Madrid»; apercibido que de no verificarlo le parará el perjuicio á que hubiere lugar con arreglo á la ley por su rebeldía. (...).”.[14]
 
Cinco meses después, ya entrado el último año del siglo XIX, encontramos nuevamente a Teresa La Camisona en el tiempo en que fue contratada junto a una gran agrupación de artistas flamencos, la mayoría gitanos del Sacromonte granadino, para actuar en la capital de Francia con motivo de la Exposición Universal de 1900. No sabemos si la bailaora se encontraba trabajando con anterioridad en la Ciudad de los Cármenes o si fue reclutada desde Málaga junto a otras artistas locales a tal fin. El hecho cierto es que, además de los granadinos, se intuyen algunos elementos de la gitanería perchelera y trinitaria en la nómina que la prensa local expuso a través del “Heraldo Granadino”, “La Publicidad” y “El Defensor de Granada”, en sus respectivas ediciones del miércoles 28 de marzo de ese año:
 
Noticias.- (.../...).
A París.- Contratada por el administrador de la compañía titulada «Andalucía en tiempo de los moros», que tiene su domicilio en el boulevar Hausman, mañana en el primer tren saldrá de Granada con dirección á París una «trouppe» de bailaores, seis alegres y garridas «gachís», en las que la variedad de gustos puede encontrar variedad de tipos, desde la morena de tez bronceada y cabello ensortijado, hasta la trigueña de ojos grandes, negros y expresivos, de aspecto picaresco y gracia nativa.
Como director de baile va José Amaya y Maya y su hermano Juan Amaya como jefe de la «trouppe» gitana. Con ellos van otros dos bailaores, José Rivera López y Salvador Román Escobedo.
Las bailaoras son Rafaela Santiago Fernández, Josefa Amaya y Maya, Teresa Aguilera y Fernández, Dolores Hidalgo Amonategui, Antonia Ramiro (sic) de Haro, á quien acompaña su madre Enriqueta de Haro Cortés y Encarnación Amaya y Maya.
Completan este cuadro gitano Anica Antonia Fernández, una vieja arriscada de ochenta años de edad y Trinidad Fernández Fernández.
Con sus trajes y bailes característicos, con la representación de añejas costumbres gitanas, la «trouppe» granadina llamará la atención en París y ofrecerá en aquella renombrada Exposición una serie de espectáculos curiosos, siquiera estos no copien en aquellas fiestas el espíritu verdadero, la vida y el arte de esta región hermosa, sino los tipos y espíritu de la tribu que habita y llena las famosas cuevas del Sacro Monte.
Tenemos así mismo noticias de que en Sevilla se ha organizado una comparsa de tipos andaluces perfectamente ataviados, que se exhibirá también en París durante la Exposición.”.[15]
 
Así pues, se sabe que dirigía el cuadro el cantaor y guitarrista Juan Amaya Maya ʻEl Capitánʼ (1856-1930), conformado por sus hermanos José Amaya (1863-1919), Josefa-Paula ʻPepa Amayaʼ (1854-ca.1942) y Encarnación Amaya (1867-1947), bailaores a los que habría que añadir a Dolores La Capitana (1877-1937), Antonio Rivera López (1863-ca.1930), a María Águeda Fernández Fernández ʻLa Chata de La Jamponaʼ (1857-1940) y al Tuerto Salvaoriyo, que hacía poco se había casado con María Maldonado Heredia, y que ejercería también su faceta más conocida de tocaor. De otro lado, no se sabe si Enriqueta de Haro y su hija Antonia Romero pudieran estar relacionadas con Las Cotuferas gaditanas.
 
Parte del grupo de gitanos sacromontanos que actuaron en la Exposición de París junto a Teresa La Camisona. En la imagen aparecen, posiblemente el bandurrista Aranda, las hermanas Amaya Maya con La Chata de La Jampona en el centro, el bailaor José Amaya y el guitarrista Capitán Juan Amaya.
 
La edición de “La Publicidad” iniciaba la noticia del siguiente modo:
 
Esta mañana habrán salido para París la «trouppe» de «bailaores» y «cantaores» gitanos, contratados con motivo de la exposición universal. (...).”.[16] 
A mediados del mismo mes la agrupación flamenca funcionó con enorme aceptación. La Exposición Universal de Paris, tuvo lugar del 15 de abril al 12 de noviembre de 1900, y los gitanos actuaban formando parte del espectáculo “Andalucía en tiempo de los moros”, que se encontraba instalado en los Jardines de Trocadero. Un personaje que tuvo un papel mediador en el proceso de contratación del elenco fue sin duda el cantaor y guitarrista almeriense Mariano Morcillo Laborda (1870-1954) que también tuvo su cuota de éxito con sus famosos muñecos de cartón que hacía bailar con sus hilos invisibles.
Mariano Morcillo.
(Dibujo de López Sancho).
 
Otra crónica de las sesiones en torno al cuadro flamenco descrita por el poeta y periodista Sixto Montealegre Osuna y correspondiente al miércoles 10 de abril de 1900, fue la publicada en “El Defensor de Granada”, en su primera edición, tres días después: 
España en la Exposición.
Los palacios de la «Andalucía en tiempo da moros» están en el Trocadero al borde del Sena y allí se ofrecerá uno de los espectáculos más curiosos y de mayor atractivo para los visitantes cosmopolitas. Nuestras más lindas bailaoras y nuestros mejores tocaores y bailaores harán revivir las antiguas costumbres de nuestra tierra.
Juan Amaya, ‘el Rey de los gitanos’ de Granada es el que ha venido primero con su cuadro de gitanos. Trae consigo como director de la danza á su hermano Pepe como guitarrista, y como bandurristas á J. Aranda y S. Román. Sus ‘bailaoras’ son Antonia Romero, Teresa Aguilera, Dolores Hidalgo, Rafaela Fernández y la Pepa y la Encarnación Amaya. Dos gitanas viejas dirán la ‘buenaventura’ mientras las jóvenes se dedican al ‘jaleo’.
En la misma estación de Orleans donde la gente se agolpaba curiosa á fin de contemplar tanto gitano, oyeron nuestros paisanos decir olé como aquí se dice ¡‘ollé’!
Después ya vestidos á la andaluza han escarbado muchos ‘ollés’ así, en los grandes bulevares y no sabiendo qué contestar hanse contentado con sonreír enseñando las hileras de sus dientes blanquísimos.
 
L’Andalousie au temps des maures. Les Arènes”.
La pista de torneos y la Giralda en la Exposición Universal de París, 1900.
 
-¿Qué le parece á V. París? preguntaba un redactor del ‘Fígaro’ á Juan.
Y Juan respondía:
-«Pues mu grande y mu hermoso, pero... ¡cá! como Graná no es... que no, musiú»...
Esto lo decía en ocasión que nos dirigíamos por la avenida de los Campos Elíseos, que es el paseo más bello del Universo. Y lo decía con tal convicción y con tal entusiasmo que en el notable periodista francés, que era Charles Chincholle, se avivó el deseo de conocer y admirar nuestro pedacito de gloria.
-Ustedes no recordarán ya nuestras danzas –nos dijo el granadino cuando estuvimos en su casa, adonde tanto Chincholle como yo íbamos atraídos por el prestigio pintoresco de todo lo que concierne á esa raza de bohemios, artistas que recorren nuestros campos andaluces, guiados por una estrella para nosotros, les sedentarios, invisible. –No, –continuó- ustedes no las recordarán, pero yo se las voy á hacer recordar.
 
Andalucía en tiempo de los moros.- Los Gitanos”.
Elenco de bailaoras entre las que se encontraba Teresa La Camisona con el grupo de gitanas del Sacromonte donde, entre otras, se aprecia a La Chata de la Jampona, primera de la izquierda. Exposición Universal de París, 1900.
 
En un momento formó el corro y en el centro las gitanas hieráticas y sensuales irguieron sus cuerpos de bronce, después se plegaron ondulando siempre cadenciosa y dulcemente ya hasta tocar el suelo con el pecho para enderezarse enseguida imponente y majestuosa y nos hicieron sentir la nostalgia de la ciudad admirable de luz de color y de armonía que hizo decir á Víctor Hugo:
 
Grenade, la belle ville,
Serait nue antre Seville
S’il en ponvait étré dense.
 
De los pechos de aquellos gitanos salían gritos, incoherentes, rugidos de hombre primitivo y mientras los hombres hacían palmas, ellas ponían los ojos en blanco moviéndose rítmicamente en sus sitios.
El periodista del ‘Fígaro’ preguntó á Juan qué repertorio de bailes traía y el gitano contestó:
-Nosotros podíamos bailar todo el género andaluz pero no nos queremos salir de nuestra danza característica. Para lo otro ya vienen ‘bailaores’ de flamenco-.
En efecto, uno de estos días llegarán como plantas exóticas, trasplantadas á este invernadero de lujo, granadinas, sevillanas y gaditanas, que, por imitar á las Tortajadas y á las Montero volverán tal vez a sus Andalucías natales con la cabellera teñida de oro y los ojos apagados.
Sixto Montealegre.
París 10 de Abril 1900..[17]
 
 
Barcelona 1901 a 1908:
 
Pasada esta serie de actuaciones parisinas es posible que las hermanas Aguilera ya frecuentaran las tierras catalanas donde, andando el tiempo se afincarían definitivamente. La siguiente noticia de finales de septiembre de 1901, referida posiblemente a Lola La Camisona, indica que por ese tiempo la bailaora vivía en la ciudad de Gerona y alude a una pensión que percibiría por la desgraciada pérdida un hijo en campaña militar:
 
En página 4 del n.º 717 de “El Regional. Diario independiente de la tarde” de Gerona;
Sábado 28 de septiembre de 1901.
 
La noticia recoge el nombre de su marido Antonio Vargas López, quizá relacionado familiarmente con la gitanería cantaora malagueña, caso de Antonia García Vargas ʻLa Gitanaʼ, Antonio Fernández Vargas ʻEl Bizcoʼ o su primo Joaquín Vargas Soto ʻEl Cojo de Málagaʼ.
 
De Teresa se tiene constancia que también vivió los primeros años del siglo XX en la capital catalana pues es allí donde alumbra a su hijo, al que por su soltería registra con sus mismos apellidos como ya quedó consignado. Por una hoja del “Registro de Nacimientos” de Barcelona –que en su día aportó nuestro buen amigo Alberto Rodríguez Peñafuerte- en ese tiempo aparece domiciliada en la calle Este n.º 19 perteneciente a la jurisdicción de distrito de La Lonja. El documento refrenda el verdadero nombre de la bailaora, “Mercedes Aguilera Fernández”, y el de sus padres “Juan” y “Ana”. El niño, que recibió los nombres de Francisco de Paula Miguel Hilario Aguilera Fernández, nacido en la Ciudad Condal el viernes 16 de octubre de 1903, andando el tiempo sería un solvente guitarrista que adoptó el nombre artístico de Paco Aguilera (1903-1986).

Extracto de la hoja del “Registro de Nacimientos” de Barcelona del año 1903.
(La imagen última es la correlativa horizontal de la anterior).
(Archivo Alberto Rodríguez Peñafuerte).
 
Por los datos derivados del Padrón de habitantes estudiado sabemos que hacia el año 1909 Teresa La Camisona se avecinda en Madrid junto a su hijo y su hermana Dolores en la calle Olivar n.º 31-33, con objeto de volver a actuar en cafés cantantes y locales que ofertaban flamenco en la capital.
De este periodo, ya iniciado el año 1914, entre sus comparecencias públicas, trabajará en la nueva sucursal del Café de La Marina de la calle Jardines n.º 21, cuando era su propietario el sevillano Manuel León Fontanilla, hermano del cantaor Niño de Triana. Así lo confirma la revista especializada “Eco Artístico” a lo largo del mes de enero, dando cuenta de los elementos flamencos que con ella actuaban:
 
Madrid. (.../...).
Antiguo Café de La Marina.
Todas las noches es muy aplaudida ‘La Mejicanita’, bailarina notable, dominadora de un vasto y selecto repertorio.
Con justicia los espectadores la encuentran como el número mas saliente del programa, en el que además figuran la coupletista ‘Lola Cuenca’; la coupletista y bailarina ‘Saleri’; ‘Las Gemelas’, bailarinas; los ‘Tres Murguistas’; ‘La Camisona’, ‘La Paloma’ y ‘La Coquinera’, bailadoras de flamenco; los tocadores de guitarra ‘Mariscal’, ‘Montoya’ y ‘Gaspar’; los cantadores ‘Escacena’ y ‘Niño de Triana’ y el bailador ‘Linares’.”.[18]
 
Elenco flamenco del Café de La Marina de la calle Jardines de Madrid en el año 1913.
(Archivo Alberto Rodríguez Peñafuerte).
 
Madrid. (...).
Antiguo Café de La Marina.
La Mejicanita’, bailarina notable, escucha todas las noches grandes aplausos por la habilidad y maestría desplegadas al interpretar su trabajo.
Las ‘Gemelas’, bailarinas; ‘Los Tres Murguistas’; las bailadoras de flamenco ‘La Camisona’, ‘La Paloma’ y ‘La Coquinera’; el bailador ‘Linares’, y los guitarristas ‘Mariscal’, ‘Montoya’ y ‘Gaspar’, forman el resto del programa de varietés en este local.”.[19]
 
Así pues se citan como compañeras de baile de La Camisona a la portuense Antonia Gallardo Rueda ʻLa Coquineraʼ (1874-1942), la isleña María del Carmen Jiménez ʻLa Palomaʼ (1871-ca.1950), y el bailaor bufo linarense José Heredia ʻLinaresʼ; estando de cantaores dos sevillanos: el mencionado Rafael León Fontanilla (1879-ca.1938) y Manuel Escacena García (1885-1928), y los tocaores el madrileño Ramón Montoya Salazar (1879-1949), el gaditano Enrique Mariscal y con probabilidad el almeriense Gaspar Vivas Gómez (1872-1936).
 
José Linares, bailaor flamenco bufo.
 
De este tiempo pueden situarse los flamencos que recordaba el torero ovetense Julián Cañedo interrogado por Santiago Córdoba:
 
No, Julián Cañedo no sabe hinchar el globo de la vanidad. (...). Le digo que me dé algunos nombres históricos para centrarle perfectamente en su época; los personajes que más apegados estén a sus recuerdos como «espontáneo» y como amigo y admirador de la raza «calé», ese fabuloso mundo que se da la mano con los toros.
-Pues apunte usted los nombres de «Bombita», «Joselito», Belmonte, Cañero, Márquez, Ortega, Sánchez Mejías, «Algabeño», Bienvenida... Manuel Torres, Chacón, «La Niña de los Peines», Escacena, Juanito «Mojama», Ramírez, Faíco «el Grande», «La Camisona», Malena, «La Macarena», «La Churrúa»... Con todos éstos he pasado días enteros hablando oyéndoles cantar y bailar y tomando copas. (...).”.[20]
 
También, el cantaor sevillano Luis López Benítez ʻNiño de las Marianasʼ (1889-1963), que había actuado en el mencionado café cantante, en entrevista realizada por Anselmo González Climent, cita a sus compañeros de aquellas sus primeras comparecencias en la Villa y Corte:
 
Entre las bailaoras flamencas que actuaron a mi lado, recuerdo en particular y con especial cariño a Juana la Macarrona, la Malena, la Sorda, la Roteña, las hermanas Coquinera, Salú, la Camisona, etcétera. Entre los bailaores distingo a Faico, Mojigongo, el Raspao, Juan Sánchez el Estampio y Francisco León Frasquillo. (...).”.[21]
 
Prácticamente un lustro después, encontramos en la prensa de Melilla, a través de “El Telegrama del Rif” en su edición del sábado 1 de febrero de 1919, la noticia del fallecimiento en dicha ciudad de una mujer identificada de igual modo que Dolores La Camisona. Ofrecemos el dato, aunque no podamos precisar con seguridad que se trate de la hermana de Teresa:
 
Registro Civil.- (...).
Defunciones.- Dolores Aguilera Fernández, Antonia Terré Bueno, María Envi Montoya, Concepción Hennan Aznar, Francisco Carmona Soler y José Lasquetty Lasquetti.”.[22]
 
Ese mismo año bailaría La Camisona en el Café de La Encomienda de Madrid establecido en el n.º 19 de la misma calle que daba nombre al local. Ello lo certifica el relato aportado por el escritor y periodista madrileño Antonio de Hoyos Vinent (1884-1940), en su artículo “El Ergástulo” publicado en septiembre de 1919, en donde ofrece la nómina de algunos de los artistas que allí actuaban por entonces, caso del sevillano Antonio Pozo Rodríguez ʻEl Mochueloʼ (1871-1937), de Antonia y María Las Silleras y del gitano madrileño Antonio Manzano Heredia ʻEl Gatoʼ:
 
...Súbitamente desembocamos en una calle llena de esa alegría popular que está hecha de gritos, de abiertas puertas de ‘tupis’, por donde se escapan las notas, no siempre afinadas, de los pianos eléctricos, de timbres que repiquetean en los ‘cines’ y de focos eléctricos que alumbran los anuncios hórridos de las películas sensacionales. Al fondo, una rinconada; después, el rojo farol de una Casa de Socorro; en su cobijo, el viejo ‘café de cante’, flanqueada la puerta por las pizarras en que se anuncian los prodigios de los artistas arbitrarios –‘el Gato, el Mochuelo’, la ‘auténtica Niña del Suspiro, la Sillera’, la pareja Mariscal, y, en fin, la murga internacional (¡!) ‘La Única’-. En el umbral unos chulos hablan incesantemente, prosiguen esa conversación que no se sabe cuándo empezó y que no acaba nunca, que interrumpen de vez en cuando para piropear á las mozas de ‘tronío’. Entramos; una copla patética nos saluda:
 
¡Ay, señor San Pedro!...
¡Las cortinas de su alcoba
son de terciopelo negro!
 
La atmósfera es densa, mate, espesa; en la neblina hecha humo, de polvo y de vaho de cuerpos sudorosos, se ven confusamente los rostro duros, angulosos, de ásperos cabellos y cuadradas mandíbulas, y los cuerpos atléticos de los carreteros, la gracia ambigua de los chulos, el desgarbado torpe y sin gracia de las señoritas.
La Rosa, la Aurelia, ‘la Caracola’ van y viene jacarandosas, haciendo valer los bustos abundantes, los peinados cargados de preseas fabulosas y las caderas pomposas; tras el mostrador, apoyados en él los codos y los senos, como una esfinge, doña María, codiciable en la frescura de las carnes abundantes y de la negra mata de pelo, vigila, severa y enigmática;  junto á ella, otra mujer muy guapa, los ojos de almendra llenos de picardía, los dientes blancos en el escándalo de la risa, y el pelo de hiperbólica magnificencia, se agita.
Las Silleras
(Foto Orestes de la revista “Alrededor del Mundo” de Madrid; 21 de noviembre de 1901).
 
Por todas partes, sobre los muros obscurecidos, anuncios chillones de bebidas competidoras de la famosa agua Tofana; en un espejo de peluche descolorido, un lazo de raso; sobre el tablao, ante otro espejo, el cuadro de baile; ‘el Mochuelo’, grave y noble, poseído de su sacerdocio; ‘el Gato’, ágil, desvergonzado, elegantísimo; la Emilia, especie de árbitro de la elegancia, que sabe combinar en su ‘toilette’, con una arbitrariedad precursora de los bailes rusos, el verde limón con el rojo sangre de toro, y el amarillo con el turquesa, y el naranja con el chocolate; la ‘Camisona’, tan castiza con su bata de larga cola de almidonados volantes, que parece una superviviente del viejo café de Naranjeros, y una niña pálida y flamenca, con pelo de maíz.
El ‘cantaor’ gime cavernoso:
Cuando en la calle te encuentro...
Cuando en la calle te encuentro...
¡Te hago tu funeral
igual que si te hubieras muerto!
 
Tras el mostrador se abre la puerta del ergástulo. Es una antigua cocina, sórdida y obscura. Allí se visten los artistas; allí se querellan y se buscan; allí se visten las galas marchitas de una elegancia irónica y triste. Sobre las sillas yacen derrengados, sudorosos, aburridos. De vez en cuando uno de la ‘Murga Internacional (¡!) comienza una historia fabulosa, como un mito antiguo: “Trabajando nosotros una noche en la feria de San Sebastián, llegó un duque ruso...” Otras veces, en silencio, la Emilia suspira: “¡Ay, Jesú!” (...).”.[23]
 
Por ese mismo tiempo es posible se hiciera cargo del establecimiento, aunque por breve tiempo, el gran guitarrista madrileño Ramón Montoya, pudiendo La Camisona igualmente compartir aquel escenario, con los bailaores Juan Sánchez Valencia ʻEstampíoʼ (1879-1957), Gabriela Clavijo ʻLa Gabrielitaʼ, María de Haro ʻLa Cotuferaʼ y Román Gómez Alonso ʻMaestro Románʼ (1882-1945), y la cantaora Dolores Peña ʻPeñita de Andalucíaʼ, además del entonces joven tocaor madrileño Carlos Montoya (1903-1993).
 
Iniciados los años veinte la carrera artística de La Camisona se desarrolló mayoritariamente en los espacios escénicos de la Ciudad Condal. Pudiera pensarse que durante esa década compaginara sus actuaciones con la enseñanza de su arte, exhibiéndose algo más en su faceta de cantaora. Prodigaría su papel docente a flamencas emergentes, caso de las hermanas Mariana y Lolita Soto Aguilera, cantaora y bailaora respectivamente, posibles sobrinas y émulas suyas, quienes usan su apodo artístico. Sirva como ejemplo el siguiente anuncio de la comparecencia de Mariana La Camisona en el Alcázar Español, el 21 de mayo de 1922, en que actúa la gran Pastora Pavón con Escacena: 

En página 12 del n.º 113 de “El Diluvio. Diario republicano” de Barcelona;
Domingo 21 de mayo de 1922.
 
También influye en algunos artistas de su entorno y posibles parientes como Joaquín Vargas Soto (1880-1940), de quien Luis Soler Guevara aporta un dato apenas conocido: 
...fue Teresa quien más harina puso en el plato para llevarse al Cojo de Málaga a Barcelona. Joaquín El Cojo y Paco Aguilera fueron compadres, sus mujeres además hermanas. Las Mendañas de San Fernando que así se llamaban”.
 
Entre las últimas actuaciones públicas de la bailaora fue significativa la que tuvo lugar en el Teatro Circo Barcelonés al final del verano de 1926, según anunció el diario “La Vanguardia”, el mismo día del evento dando fe del resto del elenco del que la acompañaba:
En página 15 del diario “La Vanguardia” de Barcelona;
Martes 14 de septiembre de 1926.
 
Finalmente en una función flamenca que tuvo lugar el jueves 20 de octubre de 1927 en el Teatro España situado en la plaza del mismo nombre frente al coso taurino de Las Arenas, la bailaora anunciaba su retirada de los escenarios:
 
Del Teatro España.- También “cante jondo”.==
En el teatro de la plaza de España, frente a Las Arenas, se dará hoy una sesión de arte andaluz.
La célebre cantaora de flamenco “Teresa La Camisona” actuará por última vez en su vida, ya que se retira definitivamente del arte.
Acompañarán a tan popularísima artista en su beneficio (pues sólo tratándose de este acontecimiento podrá reunirse un cartel de esta naturaleza) todas las figuras de relieve que en la actualidad están en Barcelona, y de las cuales seguramente llamarán la atención del público “Conchita Borrull” y “Rafaela la Tanguera” por su arte inimitable; “Tóbalo” y “Manolo La Rosa”, los dos bailaores de más cartel de España; y los ganadores del concurso nacional de cante jondo celebrado en Barcelona el día 5 del actual, que son los popularísimos “Manuel Constantina” (el fenómeno de las Soleares) y “Chato de Valencia”, ganador de la copa Palace 1927, y Circo Barcelonés 1926.
Además se despedirá de nuestro público el famoso Angelillo, acompañado del guitarrista Miguel Borrull, que marcha al estranjero.”.[24]
 
En página 6 del n.º 13.217 de “El Noticiero Universal.
Diario independiente de noticias, avisos y anuncios” de Barcelona;
Martes 18 de octubre de 1927.
 
De todos modos no sería ésta la última actuación pública de la bailaora malagueña como veremos.
 
Los Aguilera, las nuevas Camisonas. Últimas actuaciones
 
La trayectoria artística del hijo de Teresa, el tocaor Paco Aguilera, fue profusa aunque es destacar su participación en 1927 donde hizo su presentación en París seguida de una gira por tierras francesas, formando parte un elenco en el que figuraban, entro otros muchos, su concuñado Miguelito Borrull, María Pantoja y Faíco.
 
Lola Martínez y Paco Aguilera en la gira de 1927.
(Archivo Alberto Rodríguez Peñafuerte).
 
Paco contrajo matrimonio con la bailaora Micaela Núñez Porras ʻLa Mendañaʼ, de cuya unión nació Francisco Aguilera Núñez, también barcelonés, quien seguiría la disciplina artística de su abuela pues con el tiempo fue excelente bailaor conocido por ʻEl Mendañoʼ. De otro lado, las hermanas de su mujer se habían casado con otros dos artistas flamencos; así, Antonia se unió con Miguelito Borrull Jiménez (1899-1973), también guitarrista, y Carmen con El Cojo de Málaga en la parroquia de San Lorenzo de Sevilla en 1924. Paco Aguilera se casó en segundas nupcias con la cupletista Margarita Sánchez.
 
Tanto Teresa La Camisona como sus sobrinas trabajaron con lo más granado del arte andaluz que habitaba y arribaba a la capital catalana. De Mariana y Lolita sirva como ejemplo su actuación a inicios de enero de 1927 en el Teatro Talía, ubicado en el n.º 100 de la Avenida del Paraleo. Formaban parte de un elenco en la que figuraban como cabeza de cartel los cantaores jerezanos El Niño Medina y José Cepero quienes también ejercían de empresarios del espectáculo:
 
En página 5 de los ns.º 4 al 6 de “El Diluvio. Diario republicano” de Barcelona;
ediciones del miércoles 5 al viernes 7 de enero de 1927.
 
Ayuda a enmarcar la coyuntura flamenca de esa época el pertinente artículo de Braulio Solsona inserto en el diario salmantino “El Adelanto”, al exponer la nutrida nómina de artistas residentes en la Ciudad Condal en la primavera de 1929:
 
...Entre las cantadoras, recordamos a la Trinitaria, Lola Cabello, Rosalía la Gitana, María la Mendaña, Lola la Gitana, Lola la Malagueña, la Lavandera, Amparo Ortiz y Mariana la Camisona.
En el capítulo de guitarristas, aparte otros de menor cuantía, figuran Juanito Eldorado, Miguelito Borrull, Manolo el de las Bulerías, Rojo el Alpargatero, Pepito Hurtado, Paco y Alfonso Aguilera, el Leridano, José Pituiti, Faíco y Rafaelillo el Gitano.
Como detalle curioso, conviene destacar que Juanito Eldorado, considerado como “una de las mejores guitarras”, es mallorquín.
Pasemos a las bailaoras, entre las que encontramos a Julia Borrull, a su hermana Conchita, a la Tanguerita, a la Macarrona, a “la Rusa” –una paisana de Trotzki, viuda del Mojigongo, que baila flamenco como una andaluza-, las hermanas Chicharras, la Pato, Antonia y Micaela Mendaña, la Camisona –hermana de la cantaora-, la Virtudes, Carmen “La Huelvana”, la Joselito, las hermanas Pirulí, Faneta la Gitana, la Pescatera, y Luisa Prat, el tipo más fino de gitana que corre por esos tablados. (...).”.[25]
 
Hemos resaltado los nombres relacionados con nuestra bailaora pudiendo colegir, a tenor de cómo aparece recogido, que quizá el hijo de Teresa La Camisona, tuviera alguna relación de parentesco con Alfonso Aguilera, también tocaor, de quien sabemos estaba casado o unido sentimentalmente a Encarnación Cabello Moreno ʻLa Trinitariaʼ (1907-1965) y por tanto era cuñado de Lola Cabello (1905-1942), ambas malagueñas, también del barrio de La Trinidad. Alfonso Aguilera también ejerció su faceta de cantaor siendo a veces anunciado como “Niño de Málaga”, por lo que es posible que hubiera nacido en dicha capital. Según él mismo declaró al diario “Democracia” de Buenos Aires del 15 de noviembre de 1929, era “sobrino del famoso ʻCojo de Málagaʼ,”.[26] Aunque no lo podamos asegurar es posible que también lo fuera de Teresa La Camisona. 
La Trinitaria y Alfonso Aguilera (“Crítica”, 4 de octubre de 1929).
(Archivo Ángeles Cruzado).
 
Ese mismo año de 1929, con motivo de la Exposición Iberoamericana, Teresa La Camisona fue contratada en el Café Kursaal Internacional de Sevilla a efecto de reforzar el cuadro que allí actuaba, formado por los cantaores: Diego Antúnez, Rafael El Gloria y sus hermanas La Pompi y La Sorda, Pastora La Posaera, La Rubia de Jerez, La Nona, Juanito Mojama, El Cojo de Málaga, y los bailaores Juan Sánchez ʻEstampíoʼ, La Malena, Rafael Ortega, Antonio Ramírez ʻRamiritoʼ, y los guitarristas Ramón Montoya, José Triano ʻEl Ecijanoʼ y Antonio Moreno.[27]
 
Elenco flamenco en el escenario del Café Kursaal Internacional de Sevilla, 1925.
 
A estos recitales se circunscribirse las palabras del referido Antonio Hoyos Vinent, quien plasma la vertiente cantaora de la flamenca que nos ocupa, cuando analiza con cierta retrospectiva:

...«Las ventas» deliciosas sí son de verdad; el «Burrero» y «Novedades» mil veces mejor que los «cabarets» con que pretenden suplantarlos, que son una cursilería.
Y los turistas extranjeros sueñan con ver toros y juergas flamencas y ver bailar castizo y oír peteneras y soleares, fandanguillos y tangos, pero «de verdad», por unas mujeres desenvueltas (...). A eso van a Sevilla (...); a ir a parar por un laberinto de callejones a un viejo «café de cante», en que la «Macarena» o el «Estampío» se «arreen» unas zapatetas, y la «Camisona» lance unos «jipíos» (...).”.[28]
Artistas flamencos en el Colmao Villa Rosa de Barcelona.
De izquierda a dereca El Cojo de Málaga al que le sirve una Mendaña, Rosalía de Triana, entre otros. En el escenario Manuel Constantina y el tocaor Pepe Hurtado.
 
Es más que probable que la última actuación de Teresa La Camisona tuviera lugar el sábado 22 de junio de 1935, formando parte de una gran fiesta andaluza que con el título de “Exaltación del Arte Flamenco”, fue organizada en el Teatro Español de Madrid, para sufragar los gastos del libro de Fernando de Triana “Arte y artistas flamencos” publicado ese año. El escritor sevillano Juan González Olmedilla (1893-1972), quien formara parte del jurado en los certámenes “Copa Pavón” en los años 1925 y 1926, fue el redactor del texto final de la citada obra.
El programa de espectáculo, encabezado por la bailaora Antonia Mercé Luque ʻLa Argentinaʼ (1890-1936), fue publicada en varios diarios de la prensa madrileña los días previos: 
El Teatro. (...).
ʻArgentina en El Españolʼ.
Antonia Mercé, la gran Argentina, viene a Madrid a bailar una sola noche, entre dos de sus magníficas actuaciones en la Ópera de París. Viene a bailar en honor de Fernando Rodríguez, «el de Triana», decano del cante, y para coadyuvar con el esplendor de su arte al festival organizado a fin de contribuir a la edición de una gran antología flamenca de que Fernando, «el de Triana», es autor.
Con Argentina tomarán parte en primer lugar los poetas Olmedialla, Manuel Machado, López Alarcón, García Lorca, Luis de Tapia, José Carlos de Luna, Ardavín, Oejda, Quintero y Guillén, Villalón y Alfredo Marquerie; la actriz Carmen Seco, l aniña recitadora Julieta Calatrava, y los actores Jesús Tordesillas, Juan Orduña y Manuel Dicenta. Bailarán sevillanas á la guitarra María Esparza, Blanquita Suárez, Carmelita Sevilla y Carmen Amaya.
 
Parte del elenco que actuó en el Teatro Español en 1935 aparecen en esta foto anterior, entre ellos El Estampío, Francisco León ʻFrasquilloʼ y La Gabrielita. En el centro el vallisoletano Francisco Mate Marín ʻMate Sin Piesʼ.
 
El antiguo profesor de baile Ángel Pericet Carmona presentará un cuadro de sevillanas en que tomarán parte Dorita del Cid, María Molinero, Milagros Pareja, Juanita García, Blanquita Madrid, Rosita Durán, Mary Calvert, Ochita Calvert, Beatriz Ledesma y Cristina Casilda.
El viejo y el nuevo cuadro flamenco estará representado por los cantaores Bernardo, «el de los Lobitos»; Pepito Alconera, Manolito de las Heras, Lolita de Triana y Palanca; los tocaores Antonio López, «Niño de Posadas»; Manuel Bonet y Paco Aguilera; el cuadro de baile del maestro «Frasquillo», con la Quica, Merceditas León, Rafael Cruz y el propio Francisco León, y los famosísimos y grandes bailaores antiguos El Estampío y La Camisona. Argentina bailará a la guitarra, para cerrar magníficamente la fiesta tan excepcional y única, «La Rosa», «Soleares» y «Tangos», acompañada por el popular Salvador Ballesteros.
La imposibilidad de repetir tan extraordinario acontecimiento, por el compromiso ineludible de Argentina, que ha de continuar sus conciertos de danzas en la Ópera, hace que la expectación y la demanda de localidades sean superiores a toda ponderación.”.[29]
La bailarina y bailaora Antonia Mercé, La Argentina.

La veterana bailaora malagueña mereció grandes elogios de Fernando el de Triana quien, en el referido libro escribió:

Teresa Aguilera (La Camisona).
El arte de bailar, en la mujer, ya sabemos que no es más que gracia en la figura, acompasados movimientos y un aire especial en la colocación de los brazos.
Todo esto forma un conjunto armonioso, más destacado si la bailadora es de raza faraónica, pues las mujeres de esta raza se prestan más a las raras contorsiones que este baile requiere. Y esta es la simpática gitana malagueña motivo de esta semblanza, la que reúne todas las cualidades antedichas; por lo cual, Teresa la Camisona está reconocida como gran bailadora puntera.”.[30]
 
Continuadoras en cierto modo del legado artístico de La Camisona fueron tanto Mariana como Lolilla Soto Aguilera (1906-1975), quienes actuaron con asiduidad en diversos conjuntos y agrupaciones flamencas prácticamente en todos los escenarios de la ciudad: así en los Teatros Nuevo y Talía sitos en calle Marqués del Duero, n.º 63-65 y 102, respectivamente; en el Moulin Rouge del Paralelo, en el Teatro-Circo Villar, en la Plaza de Toros y a partir de los años treinta mucho en el Gran Kursaal y en los espectáculos flamencos del Teatro-Circo Barcelonés de la calle Montserrat, aparte de sus comparecencias en recinto de El Pueblo Español de los jardines de Montjuich.
 
Barcelona. Entrada al Teatro Circo Barcelonés en la calle de Montserrat, 1929.
 
Existió también para el arte Juan Soto Aguilera (1910-1963), hermano de las anteriores y sobrino igualmente de Teresa La Camisona. Fue tocaor según se desprende de las palabras de la bailaora gaditana y profesora de baile Conchita Aranda, quien en entrevista concedida a Francisco del Río Moreno, recordaba el tiempo de cuando era integrante de “Los Gitanillos de Cádiz” junto al que sería su marido, El Bendito, al hablar de la gran maestra sevillana Matilde Coral:

-Matilde Coral tiene un sello especial. (...).
Yo he estado con ella en Barcelona, donde coincidimos con «La Camisona» y su hermano «El Camisón» que era guitarrista, con «La Joselito». (...).”.[31]
 
De sus actuaciones, junto a su hermana Lola, ofrecemos este anuncio referida al 20 de junio de 1936:
En página 8 del n.º 147 de “El Diluvio. Diario republicano” de Barcelona;
Sábado 20 de junio de 1936.
 
En el listado contenido del Índice de Defunciones del Ayuntamiento de Barcelona, observamos que, Lolita La Camisona se correspondería con Dolores Soto Aguilera, que según el Tomo 257, Folio 234 de dicho registro, había nacido en la ciudad el 6 de noviembre de 1906, falleciendo también allí el martes 18 de noviembre de 1975. De otro lado Juan Soto Aguilera ʻEl Camisónʼ, según el registro n.º 1.079 del Juzgado n.º 7, había nacido en 1910, falleciendo con 53 años, el viernes 15 de noviembre de 1963, en la calle del Asalto n.º 13 siendo su estado civil soltero.
 
Única fotografía conocida de Lolita La Camisona,
con el guitarrista catalán Antonio González ʻEl Pescaíllaʼ.
(Fotografía de la revista “Destino” de Barcelona;  3 de junio de 1944).
 
No obstante, no hemos logrado saber quiénes fueron los progenitores de estos artistas y por tanto qué hermana de Teresa La Camisona fue su madre. Con los datos cotejados, parece que no fue Dolores, por lo que es posible pensar que fuera otra distinta a las estudiadas hasta ahora, quizá Rosario, que se menciona en la actuación de Bilbao en 1894.
 
Para concluir, diremos que existió, además de los nombrados un Juan Aguilera, bailaor, del que se sabe desarrolló su arte en los años previos a la Guerra Civil en las Islas Baleares y levante español. Así, a finales de junio de 1933, para unas fiestas populares en Palma de Mallorca, la prensa local anunciaba:
 
Verbena en SʼAigo Dolça. (...).
Esta noche, a las diez, tendrá lugar una extraordinaria verbena, anunciándose el debut de un gran cuadro flamenco, integrado por las artistas Flor de Triana, La Camisona, La Gonzalito y los tocadores flamencos J. Grau (El Rojo) y Juan Aguilera, que interpretarán los bailes más típicos andaluces. (...).”.[32]
 
También a inicios de octubre de 1936, el periodista local, José García Morato, al comentar un espectáculo en el Teatro Principal de la capital alicantina, comenta:
 
Encontrándose en Alicante el joven y coloso «bailaor» del Arte de Faraón, Juan Aguilera nos brindó una «farruca» de su vasto repertorio. Fue aplaudidísimo. El gran Diego Torres le acompañó. (...).”.[33]
 
Gonzalo Rojo Guerrero establece que Teresa La Camisona debió morir poco antes de finalizar la segunda mitad del siglo XX.[34] En este sentido se podría situar su fallecimiento en torno al año 1954.
 
Hasta aquí lo aportado en cuanto a Las Camisonas de Málaga y su saga flamenca aunque algunos aspectos relacionados con sus trayectorias vitales y otros con el total descifrado de sus parentescos familiares sigan semiocultos bajo una especie de tiniebla de incertidumbres. Esperemos que el avance en la investigación y el feliz hallazgo de nuevos datos futuros subsanen en la medida de lo posible estas carencias en relación a estas importantes artistas.
 
 
Rafael Chaves Arcos


[1] Ecos Teatrales”; en página 3 del n.º 10.183 del diario “La Época” de Madrid; sábado 6 de noviembre de 1880.
 
[2] Los Espectáculos”; en “La Iberia. Diario Liberal” de Madrid; domingo 7 de noviembre de 1880.
 
[3]Locales”; en página 4 del n.º 8.356 del “Diario de Avisos de La Coruña”; miércoles 23 de septiembre de 1885.
 
[4]De Nuestra Colección.- Hace 50 años”; en la página 4 del n.º 19.951 de “El Correo Gallego. Diario de Información general” de El Ferrol; miércoles 15 de enero de 1936.
 
[5] Rondón Rodríguez, Juan: “Recuerdos y confesiones del cantaor Rafael Pareja, de Triana”; Ediciones Flamenco. Córdoba, 2001; páginas 41 y 42.
 
[6] De La Milla, Fernando: “Noche de Sábado”; en página 10 del n.º 666 en “La Nación. Diario de la noche” de Madrid; sábado 3 de diciembre de 1927.
 
[7] Pineda Novo, Daniel: “Juana “La Macarrona” y el baile en los cafés cantantes” en página 5.787 del n.º 153 de la revista “Candil”, Jaén; marzo-abril de 2005.
 
[8] De Sorel, F: “Impresiones pintorescas. El notable encanto del ambiente andaluz en la populosa Barcelona.”; en página 2 del n.º 7.649 del diario “Correo Extremeño. Diario independiente” de Badajoz; sábado 24 de mayo de 1930. También en portada del n.º 354 de “El Mediterráneo. Diario independiente de la tarde” de Almería; sábado 31 de mayo de 1930.
 
[9] Pérez Ferrero, Miguel: “Vida de Antonio Machado y Manuel”; Ed. Rialp. Madrid, 1947, página 64.
 
[10]Cante flamenco”; en página 3 del n.º 3.311 del diario “El Resumen” de Madrid; martes 24 de abril de 1894.
 
[11]Sección de Espectáculos”; en página 3 del n.º 9.678 de “El Imparcial. Diario liberal” de Madrid; martes 24 de abril de 1894.
 
[12] En portada del n.º 6.251 de “El Noticiero Bilbaíno. Diario imparcial” de Bilbao; domingo 29 de julio de 1894.
 
[13]Cartagena”; en página 3 del n.º 7.935 del “Diario de Murcia”; sábado 18 de febrero de 1899.
 
[14]Octava sección.- Número 770. Juzgado de Instrucción de Cartagena”; en página 4 del n.º 90 del “Boletín Oficial de la Provincia de Murcia”; sábado 14 de octubre de 1899.
 
[15]Noticias”; en página 2 del n.º 282 del diario “El Heraldo Granadino”, y en el apartado “De Granada á París”; en página 2 del n.º 11.790 del diario “El Defensor de Granada”; ediciones del miércoles 28 de marzo de 1900. La negrita es nuestra.
 
[16]A París”; en página 2 del n.º 4.976 de “La Publicidad. Diario de avisos, noticias y telegramas” de Granada; jueves 29 de marzo de 1900.
 
[17] Montealegre Osuna, Sixto: “España en la Exposición”; en portada del n.º 11.804 de “El Defensor de Granada. Diario independiente”; sábado 13 de abril de 1900.
 
[18]Madrid”; en página 17 del n.º 150 de la revista “Eco Artístico” de Madrid; jueves 15 de enero de 1914.
 
[19]Madrid”; en página 18 del n.º 151 de la revista “Eco Artístico” de Madrid; domingo 25 de enero de 1914.
 
[20] Córdoba, Santiago: “«Espontáneos» de categoría y con solera”; en páginas 14 y 15 del n.º 802 de la revista “El Ruedo. Semanario gráfico de los toros” de Madrid; jueves 5 de noviembre de 1959.
 
[21] González Climent, Anselmo: “Viejo Carné Flamenco” en página 253 del n.º 66 de la revista “Candil”, Jaén; noviembre-diciembre de 1989.
 
[22]Registro Civil”; en página 3 del n.º 6.632 de “El Telegrama del Rif. Diario ajeno a la política. Defensor de los intereses de España en Marruecos” de Melilla; sábado 1 de febrero de 1919.
 
[23] De Hoyos y Vinent, Antonio: “El Ergástulo”; en página 19 del n.º 300 de la revista “La Esfera” de Madrid; sábado 27 de septiembre de 1919.
 
[24]Del Teatro España.- También “cante jondo”.=”; en página 6 del n.º 13.217 de “El Noticiero Universal. Diario independiente de noticias, avisos y anuncios” de Barcelona; martes 18 de octubre de 1927.
 
[25] Solsona, Braulio: “Cartas de Barcelona.- La Colonia “Flamenca”.-”; en página 9 del n.º 13.827 de “El Adelanto. Diario de Salamanca”; domingo 2 de junio de 1929.
 
[26] https://www.flamencasporderecho.com/la-trinitaria-en-tierras-americanas-iii/
 
[27] Blas Vega, José: “Los Cafés cantantes de Sevilla; Ed. Cinterco. Madrid, 1987; página 90.
 
[28] De Hoyos Vinent, Antonio: “Liquidación de Exposiciones”; en portada del n.º 32.886 de “El Norte de Castilla. Diario independiente de Valladolid”; viernes 11 de julio de 1930.
 
[29]El Teatro”; en página 9 del n.º 15.383 del “Heraldo de Madrid”; jueves 20 de junio de 1935. También en página 6 del n.º 19.641 del diario “El Liberal” de Madrid y en página 4 del n.º 4.749 del diario “La Libertad” de Madrid en sus ediciones del viernes 21 de junio de 1935, y en página 10 del n.º 151 de “El Diluvio. Diario republicano” de Barcelona del miércoles 26 de junio de 1935.
 
[30] Fernando el de Triana: “Arte y artistas flamencos”; Imprenta Helénica. Madrid, 1935; página 197.
 
[31] Del Río Moreno, Francisco: “Matilde Coral y la otra generación”; en página 3.365 del n.º 120 de la revista “Candil”, Jaén; marzo-abril de 1999.
 
[32]Verbena en SʼAigo Dolça”; en página 4 del n.º 17.812 de “La Almudaina. Diario de la mañana. Avisos y noticias” de Palma de Mallorca y en página 5 del n.º 3.745 de “El Día. Periódico de la mañana” de Palma de Mallorca; ediciones domingo 25 de junio de 1933.
 
[33] García Morato, José: ““La vida en el teatro Principal”; en página 2 del n.º 6.287 de “El Día. Diario portavoz de los pueblos de Alicante”; miércoles 7 de octubre de 1936.
 
[34] Rojo Guerrero, Gonzalo: “Teresa Aguilera “La Camisona”.”; diario “Sur” de Málaga; viernes 8 de noviembre de 2019.